Porque esto también concierne
a quienes gobiernan,
a quienes dirigen,
a quienes deciden.
Los sistemas no fallan de repente.
Se deforman lentamente,
cuando la mirada se separa de las consecuencias.
Toda reforma que ignora a las personas
se convierte en procedimiento.
Toda decisión que no ve al otro
se convierte en cálculo.
El poder no nace ciego.
Se vuelve ciego
cuando deja de reconocer.
No existen estructuras neutrales:
cada sistema refleja la mirada
de quienes lo habitan.
Cuando la mirada individual se debilita,
el sistema se endurece.
Cuando el reconocimiento falta,
la violencia encuentra espacio.
La guerra no surge de repente.
Es el acto final
de una larga sustracción de la mirada.
EXPOSE no propone soluciones.
No formula políticas.
No corrige desde arriba.
Recuerda una sola cosa:
ningún sistema puede durar
más que la mirada
de quienes lo sostienen.