¿Miro al otro
o proyecto?
La mirada no es inocente. Cada vez que ves, algo de ti mira contigo.
Las palabras que siguen no son definiciones.
Son desplazamientos de la mirada.
Aquí EXPOSE deja de ser formulación
y se vuelve consecuencia.
Descubrí que llamaba “objetividad” a lo que en realidad era costumbre.
— M.
Creía observar un error. Estaba defendiendo una posición.
— A.
Pensaba describir un hecho. Ya estaba juzgando.
— G.
Me di cuenta de que la palabra “siempre” era mi manera de no ver.
— L.
Creía ser neutral. Solo estaba invisiblemente alineado.
— estudiante
El conflicto cambió cuando suspendí la primera interpretación.
— R.
Me di cuenta de que mi seguridad nacía de la prisa.
— D.
Vi que la etiqueta me tranquilizaba más que la realidad.
— T.
Me di cuenta de que llamaba «realismo» a mi miedo a esperar.
— G.
Me di cuenta de que no estaba escuchando: estaba preparando la respuesta.
— profesor universitario
Me di cuenta de que llamaba “franqueza” a lo que era falta de atención.
— P.
Me di cuenta de que el silencio no era ausencia, sino resistencia.
— investigador
Comprendí que mirar de verdad requiere más tiempo del que estaba dispuesto a conceder.
— V.
Comprendí que la incomodidad que sentía no era por el otro, sino por la imagen que había construido de él.
— investigadora
Descubrí que lo que me irritaba era algo que no aceptaba en mí.
— S.
Pensaba mirar a una persona. Miraba un rol.
— docente
Comprendí que el otro no era quien yo había decidido que fuera.
— C.
Me di cuenta de que no veía: reconocía.
— F.
Descubrí que la imagen que defendía era la mía.
— E.
Pensaba proteger un principio. Me estaba protegiendo a mí mismo.
— anónimo
No cambió el otro. Cambió la forma en que lo veía.
— M.
No es un testimonio sobre EXPOSE.
Es un desplazamiento de la mirada.
Pensaba que sabía quién era. Solo sabía dónde la había colocado.
— G.
EXPOSE no pide ser seguido.
Pide solo que, por un instante,
no te sigas a ti mismo.